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La hormona FGF21, clave en el control de la obesidad, también tiene un efecto cardioprotector en ratones

By 17 de junio de 2013noviembre 16th, 2020No Comments
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El equipo investigador que dirige Francesc Villarroya en el Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la UB.
 17.06.2013

La hormona FGF21, clave en el control de la obesidad, también tiene un efecto cardioprotector en ratones

Un equipo científico ha descubierto que la FGF21, una hormona que reduce los niveles de glucosa, también tiene un efecto cardioprotector en ratones de laboratorio. La investigación, publicada en línea en la revista Nature Communications (), está dirigida por Francesc Villarroya, catedrático del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Biología de la Universidad de Barcelona (UB) y director del Instituto de Biomedicina de la UB (IBUB), centro presente en el Parc Cientific de Barcelona, y adscrito al campus de excelencia internacional BKC

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En el artículo, que tiene como primera firma a la investigadora Anna Planavila, del mencionado Departamento, también participan los expertos del IDIBAPS-Hospital Clínic de Barcelona Luigi Gabrielli y Marta Sitges, así como especialistas del ámbito internacional.

Tal como explica el catedrático Francesc Villarroya, miembro del Centro de Investigación Biomédica en Red de Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn), «una de las principales contribuciones del nuevo trabajo es describir que la FGF21 tiene una función protectora contra la hipertrofia cardíaca en ratones de laboratorio». En la investigación, el equipo científico ha comparado la función cardíaca entre un grupo de ratones knock-out —desprovistos del gen codificante para la FGF21— y otros que expresan perfectamente este factor. Según los resultados, los ratones knout-out, incapaces de expresar la FGF21, muestran un cuadro de patologías cardíacas que no está presente en la población control de ratones.

En opinión de Anna Planavila, experta en estudios de metabolismo y función cardíaca, «mediante las pruebas de ecocardiografía, hechas en colaboración con el equipo del Hospital Clínic, se ha constatado cómo había empeorado la función cardíaca en los ratones knock-out, que mostraban cuadros de dilatación e hipertrofia cardíacas, cambios en el electrocardiograma por la alteración de los mecanismos de sístole y diástole cardíacas, etc. Estos efectos también se podían constatar a nivel histológico y de expresiones de genes».

Más allá de la nueva función de la FGF21, el artículo presenta otras primicias científicas sobre metabolismo y fisiología cardíaca. Según los autores, el corazón también tiene capacidad de producir este factor como estrategia de protección ante situaciones de estrés fisiológico. «Se sabía —explica Villarroya— que la FGF21 era sintetizada de forma endocrina por el hígado, el músculo esquelético y el tejido adiposo marrón para acelerar la captación de glucosa y el metabolismo energético. En la investigación, hemos constatado por primera vez que el músculo cardíaco también produce este factor de forma endocrina».